Tu actitud determina tu altitud

En la vida de cada una de las personas existen tres reacciones determinantes, depende de nosotros emplearlas de la mejor manera; se trata de la actitud, aptitud y altitud, tres palabras que se parecen pero al plantearlas en nuestra vida son totalmente distintas, y cada una tiene una importancia individual.

La actitud es la manera de cómo actuamos ante cualquier situación que se nos presente en la vida, esta reacción siempre saldrá a relucir bien sea de forma positiva o negativa, es nuestra decisión expresar esta conducta de la mejor forma.

Cuando actuamos en una determinada circunstancia es cuando vemos los rasgos de la actitud:

1. Su raíz es interna pero su fruto es externo.
2. Es tu mejor amiga o tu peor enemiga.
3. Habla de ti mejor que tus palabras.
4. Es lo que atrae a la gente hacia ti o lo aleja.
5. Nunca está contenta hasta que se expresa.
6. Es la biblioteca de tu pasado (más que un libro).
7. Es la oradora de tu presente.
8. Es el profeta de tu futuro.

Nuestra vida personal, familiar, laboral, el entorno social y eclesiástico se verán afectados de acuerdo a nuestra actitud ante las diversas situaciones.

¿De dónde viene tu actitud?

Existen varios aspectos a evaluar internamente para determinar el porqué actuamos de algún modo, uno de ellos es nuestra personalidad (lo que tú eres tiene que ver con tu actitud), es importante conocernos y evaluarnos, de esta manera sabremos como somos y corregiremos fases de nuestro temperamento.

El ambiente que nos rodea, o en el que estuvimos expuestos en algún momento de nuestras vidas (crianza, divorcio de nuestros padres, dolor por alguna perdida, etc), puede influir también en nuestras actitudes como personas.

Otro punto importante son las expresiones de figuras de autoridad, es decir nuestros padres, abuelos, maestros, mentores, que hayan dejado alguna huella significativa en nuestras vidas, quizás heridas o enseñanzas positivas.

La imagen propia, que no es más que la manera en que te vez a ti mismo, determina también nuestra actitud; es casi imposible ver algo positivo en el mundo si te vez a ti mismo de manera negativa.

¡Si no cambias los sentimientos internos que tienen que ver contigo, no podrás cambiar tus acciones externas para con los demás!

Evalúa tu vida y tu entorno

¡Tu actitud negativa puede estar impidiendo que alcances las alturas que ya Dios te ha entregado! ¿Qué vas a hacer al respecto?

En primer lugar es importante evaluar ¿con quién estás caminando?, es necesario recordar dos frases muy conocidas: “El que a buen árbol se recuesta buena sombra le cobija”, “dime con quién andas y te diré quién eres”. Muchas veces los jóvenes y hasta los adultos piensan que pueden cambiar a alguien con mala actitud, pero con frecuencia ocurre lo contrario.

Cabe destacar que lo que más impacta tu actitud son tus pensamientos, porque cada pensamiento moldea tu vida; por ejemplo lo que piensas de tu vecino es tu actitud para con él, lo que piensas de tu empleo es tu actitud hacia el trabajo, igual ocurre con tu pareja, tus amigos, hijos, padres y otras personas importantes.

La suma de todos tus pensamientos constituye tu actitud completa.

Decisión que te llevará a la cima

La mayoría de la gente quiere cambiar al mundo para mejorar su vida, pero el mundo que necesitan cambiar primero es el que está dentro de nosotros mismos, pero se trata de una elección que no muchos están dispuestos a hacer.

La acción la tomas tú, porque Dios nos dió el libre albedrío para tomar las mejores decisiones, pero estas deben estar apegadas a las enseñanzas que nos dejó Jesucristo.

Antes de tomar cualquier actitud hazte una serie de preguntas y examina tu vida:

1 -¿Qué debo hacer en cada circunstancia?
2-¿Cómo actuar ante la adversidad?
3-¿Cómo responder cuando estas enojado?
4- ¿Cómo reaccionar cuando hay crisis?

Si quieres cambiar o mejorar tu vida debes elegir asumir la responsabilidad por tu actitud, y hacer todo lo posible para que funcione de la mejor manera.

Tu actitud te puede elevar a las alturas de Dios o al contrario puede limitar tu vuelo y esta decisión depende de lo que estas dispuesto a hacer para cambiar.

El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abatido. El corazón entendido busca la sabiduría; Mas la boca de los necios se alimenta de necedades. Todos los días del afligido son difíciles; El contenido del corazón tiene un banquete continuo. Proverbios 15: 13-15.

Actitud: Postura física, mental, emocional. Es “como” actuamos.
Aptitud: “Capacidad” de obrar, ejercer, ejecutar o desempeñar una función.
Altitud: Elevación, altura.

 

Autor: Obispo Eduardo Ureña

  • 05.06.2018
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