Adiós a la incertidumbre. Confía en Dios

Es normal que el hecho de vivir en este mundo de prejuicios, muchas veces nos llene de aflicciones, desespero y afán. Ese sentimiento de no saber qué pasará o cómo terminará la historia cuando estás en un valle de sombra, de incertidumbre. A todos nos ocurre en algún momento de nuestras vidas pero lo importante es no desmayar.

Es común que nos dejemos guiar por nuestros ojos y sentimientos, que pensemos que no hay salida. O bien, que por desesperación pensemos  cuestionemos qué puede pasar si no sale como lo planeamos. Es común que en medio de circunstancias difíciles o de dudas tengamos temor y no sepamos si la decisión que estamos a punto de tomar se la correcta. ¿Cómo saber si vamos por buen camino? La respuesta solo la tiene Dios.

Por eso, en Filipenses 4:6-7 Dios nos dice así: “No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también”.

Dejemos en manos de Dios todas nuestras inquietudes, nuestras dudas, nuestras peticiones, nuestros anhelos. Si Dios es quien maneja el barco de tu vida, cree que todo saldrá según su voluntad agradable y perfecta.

Aprender a reposar en Dios porque Él tiene el control de tu vida, de los tiempos y de cada situación ayudará a no permanecer en la incertidumbre que tanto nos desgasta. No importa si sientes que te estás ahogando, no importa si la duda del “¿qué pasará?” te consume. Descansa en Él y recuerda que Él tiene la visión del cuadro entero, de la historia completa y sabe lo que es mejor para ti.

“Estad quietos y conoced que yo soy Dios”, Salmos 46:10

 

  • 15.05.2018
  • Consejería