En busca de una generación de valientes

«Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza». (1 Timoteo 4:12)

A menudo, escuchamos que los discípulos de Jesús podrían haber sido adolescentes. Si Jesús les confió Su mensaje a adolescentes, ¿por qué nosotros intentamos entretenerlos? Él creyó que no tendrían dificultad con la verdad y un ministerio mundial, pero nosotros no sabemos si se comportarán bien una hora. ¿Qué cambió? Creo que la respuesta puede resumirse en una palabra: Expectativas. No esperamos demasiado, entonces no nos defraudan.

El tiempo entre la infancia y la madurez es difícil. No es fácil ser adolescente. Pero debemos levantar una generación de valientes que tomen su lugar y acepten sus responsabilidades. Podemos cambiar de rumbo.

Debido a la decadencia en el hogar y la influencia de los medios de comunicación y el entretenimiento, los estudiantes languidecen en un sumidero de incertidumbre. No tienen identidad ni propósito. No comprenden que hay absolutos. Si creen en algo, quizás no puedan definirlo ni expresarlo. Además, desconocen la Biblia. Hace falta un cambio radical para que comiencen a pensar bíblicamente.

La iglesia envejecida nos está llevando al cementerio. Dondequiera que voy, desafío a los pastores y las iglesias a alcanzar a la próxima generación. Desafié a mi iglesia a ser una congregación que acepte a todas las generaciones. Un lugar donde un chico marginado se sienta como en casa. Un invernadero para desarrollar la próxima generación de evangelistas y misioneros.
Al pensar en una persona joven que dejó huella, me viene a la mente Daniel. Daniel tenía la única cualidad necesaria para remontarse espiritualmente: Valentía. Se atrevió a defender lo que creía. Su valor no fue momentáneo; era su estilo de vida.

 

A Daniel se lo probó en la mesa del rey en Babilonia (Dan. 1:8ss). Como joven de gran fe, su corazón y su mente estaban sintonizados con Jehová. Aunque solo era un adolescente arrebatado de su casa, separado de sus padres y arrojado a un ambiente extraño, defendió lo que creía. A pesar de enfrentarse a una tremenda presión y a la muerte, no vaciló. La primera prueba lo definió.
La resolución de Daniel animó todas las decisiones que tomó en su vida. Sabía lo que creía y por qué lo creía. Aprendió a vivir de acuerdo a la Palabra de Dios. Como dijo alguien una vez sobre la Escritura: «Conócela con la cabeza, guárdala en el corazón, muéstrala en la vida y siémbrala en el mundo».

Daniel tuvo una vida con propósito. No tomó decisiones apresuradas. Su fe no era fluctuante. Su apetito por las cosas de Dios le quitó el hambre por lo terrenal. Daniel se apartó de las fiestas, aunque a los babilonios se los conocía por sus excesos físicos. Antes de que Pablo escribiera: «No os conforméis a este siglo» (Rom. 12:2), Daniel ya lo vivía.

Daniel no separaba su fe del resto de su vida, sino que esta definía su misma esencia. Su fe no surgía de la conveniencia, sino de la convicción. Los enemigos de Daniel apostaron al ego del rey, pero Daniel actuó como acostumbraba. Fue a su casa, abrió las ventanas y oró mirando a Jerusalén. Nunca olvidó de dónde venía y jamás comprometió su carácter.

La persona valiente está dispuesta a enfrentar las consecuencias de sus decisiones. Sin importar lo que parezca, nunca estamos solos. A Daniel jamás se le ocurrió hacer concesiones. Ni una vez consideró ser diplomático para evitar el conflicto. Daniel tuvo una vida coherente. Hasta hoy, es uno de los ejemplos más importantes y de los líderes más influyentes de la historia humana. En medio de una cultura pagana, este joven probó que se puede creer en Dios.

Esta generación vive en la era posmoderna. La época de la ética judeocristiana quedó atrás. Nuestra cultura es como el camaleón, todos camuflados para no sobresalir. En este ambiente, necesitamos jóvenes mileniales valientes que definan la cultura, y que no permitan que la cultura los defina. La valentía es la voluntad tenaz de mantenerte fiel a lo que crees cuando nadie te observa y te enfrentas a la intimidación…

La valentía tiene muchas caras. ¿Es la tuya una de ellas?.

Un fragmento de Vidas valientes: el desafío de defender lo que crees (B&H Español)

 

Autor: Michael Catt / Pastor de la Iglesia Bautista de Sherwood

  • 08.06.2018
  • Reflexiones