El carácter reflexivo en un cristiano

En el día a día nos encontramos con las actividades diarias que en muchas ocasiones ocupan el 100% de nuestra mente buscando cómo poder resolverlas y seguir adelante.

Sin embargo, corremos una grave amenaza cuando esto pasa y en nosotros no ocurren momentos de reflexión y autoexamen de nuestra vida como creyentes y cristianos; ya que nos podemos estar alejando de la presencia de Dios sin darnos cuenta o dando espacios para que nuestra mente sea víctima de pensamientos destructivos.

En este sentido las escrituras nos exhortan a tener un carácter reflexivo y muchos versículos nos pueden ayudar a encontrar nuestro centro espiritual como cristianos. El Salmos 1 versículo dos nos habla de que es Bienaventurado el varón “…que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche”.

Meditar y reflexionar en la palabra de Dios cuida nuestra mente y la guarda de ser una víctima fácil de los pensamientos nocivos que pueden traer a nuestra vida ansiedad, depresión, tristeza y tantas otras emociones que puedan dañar nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Si nuestra mente y nuestro corazón se encuentran entrenadas por medio de las Sagradas Escrituras tendremos armas espirituales para repeler cualquier ataque a nuestra mente; un ejemplo en este sentido puede ser si nos encontramos en medio de una situación de escasez lo más natural será tener un pensamiento de ¿y ahora qué hago?; sin embargo, el creyente que conoce y práctica la palabra tiene consuelo en tantos versículos de la Bíblia; Salmos 23:1 dice: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”; es poderoso poder decirle a nuestra mente ¡Tranquila y confía, Jehová es mi pastor y él dice en su palabra que nada me faltará!

El rey David en muchos pasajes nos muestra su carácter reflexivo y de cómo él se exhortaba tal como lo muestra Salmos 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. En medio de las situaciones que estemos afrontando poder reflexionar en la palabra de Dios nos dará nuevas fuerzas para seguir adelante y no desmayar.

La reflexión a la luz de la Biblia no solamente sirve para darnos aliento sino también para examinar nuestro camino y nuestra vida espiritual. En 1 Corintios 3:10 el apóstol Pablo les hace un llamado de atención a la iglesia en Corinto y podemos leer “…yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica”.

En ese pasaje podemos ver que les está haciendo un llamado a la reflexión sobre su vida espiritual a los creyentes de esa época y a cada uno de nosotros, de que veamos cómo estamos sobreedificando nuestra vida como creyentes.

Dios nos equipó a cada uno de nosotros con una mente sorprendente y la mágnifica capacidad de examinar nuestra vida a luz de su palabra con el fin de que andemos como hijos de luz (1 Tesalonicenses 5:5) y podamos dar buen testimonio de nuestro Padre Celestial a todos los hombres y ser ejemplos de los creyentes en palabra, conducta, espíritu fe y pureza tal como le encomendaba Pablo a Timoteo.

Sin importar que situación puedas estar pasando en este momento, Dios tiene para ti un mensaje de aliento por medio de su palabra sobre la cual podrás reflexionar, encontrar la fuerza y el consuelo que necesitas para seguir adelante. Solamente escudriña su palabra orando y creyendo que Jehová Dios Todopoderoso que hizo los cielos y la tierra te dice en su palabra lo siguiente:

Salmos 121

1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero,Ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

 

Autor: Coach Franklin Roldán / Twitter: @franklinroldan 

 

  • 15.08.2018
  • Reflexiones