Encuentro internacional de servidores de Cristo

Apenas era una adolescente de 13 años cuando asistí a un retiro de misiones en Puerto Rico con alguno de los jóvenes de la iglesia. Durante uno de los tiempos de adoración hubo un mover muy especial y sentí postrarme en el suelo, que era de cemento muy áspero y duro —lo sé porque mi frente estuvo tocándolo por un largo tiempo.  La canción que repetían una y otra vez, era «Heme Aquí» de Marcos Witt. Recuerdo cantarla con todo mi corazón, con todas mis fuerzas, y decirle al Señor que me enviara a mí, que hiciera conmigo lo que quisiera, que yo estaba dispuesta. Recuerdo decirle que no necesitaba que nadie supiera mi nombre. Yo sólo quería servirle desde el anonimato. Cuando terminó el retiro, me sentía muy llena de su presencia, y justo regresando a la iglesia me piden coordinar un servicio de jóvenes.

Solo tenía 13 años.  La emoción que sentí cuando me dieron la responsabilidad fue increíble, pero rápidamente sentí miedo porque no sabía cómo lo iba a lograr. Así que comencé a orar, le pedí al Señor que me diera las estrategias para poder hacer de aquel evento uno exitoso. Siendo completamente honesta no tenía idea de lo que hacía. Recuerdo que Dios me dio casi inmediatamente una estrategia. Amaba todo de mi iglesia local, pero como en toda iglesia se formaban ciertos grupos, los más espirituales, los rebeldes, los danzores, los levitas, los técnicos… en fin, muchos grupos diferentes. Sentí que el Señor me dijo: «Usa a uno de cada grupo», y así lo hice. El día del servicio de jóvenes, la iglesia estaba llena, todos compartían en armonía, ¡la estrategia que Dios me había dado había funcionado! Y así comencé a coordinar todo tipo de eventos en la iglesia, retiros, servicios, conciertos, lo que fuera.  Fue una de mis épocas favoritas.

Al pasar los años, Dios me dio el privilegio de ser parte de la familia CanZion, como Directora de CanZion Eventos. El día que me dieron la noticia de esta nueva posición me sentí como aquella primera vez, cuando tenía 13 años en la iglesia. Tenía la emoción de cargar la responsabilidad y el privilegio de hacerlo, pero a la misma vez el miedo de no saber si contaba con lo necesario para llevarlo a cabo. Sabía que tenía la experiencia, pero no sabía si tenía la influencia necesaria para lograrlo. Así que, nuevamente, recurrí a lo que sé que funciona: la oración. Desde entonces he tenido el privilegio de trabajar con salmistas como Marcos Witt, Christine D’Clario, Lilly Goodman, Hillsong en Español, Julissa, Marcela Gándara, entre otros.

En el año 2001, se formó un movimiento nuevo y diferente de música urbana cristiana. Y así como Dios organiza todo y es el mejor estratega, me ubicó al lado de uno de los pioneros del género, y quien hoy es mi esposo, Travy Joe. Llegamos a Expolit por primera vez ese mismo año y no hemos dejado de ir desde entonces.

Para nosotros es uno de nuestros tiempos preferidos del año. Es un tiempo emocionante, vemos nuestros amigos y colegas que llegan de todas partes del mundo. Cada año construimos más relaciones y conexiones que nos permiten avanzar en el ministerio. Hemos visto cómo Expolit ha evolucionado a través de los años y cómo traen recursos tan valiosos y actuales para la Iglesia. La primera vez que fuimos, pensamos que se trataba solo de música y libros, pero va mucho más allá de eso. Es un lugar de capacitación y entrenamiento. Yo personalmente me beneficio de ello cada año.

Creo firmemente en orar para que Dios nos revele estrategias, porque siempre sus estrategias serán mejores que las nuestras. Pero creo en educarnos y capacitarnos lo mejor que podamos. Amo aprender de todo un poco. Tener recursos disponibles al alcance de todos es un regalo que debemos aprovechar. Expolit es uno de esos espacios que reúne en un solo lugar todos los recursos que necesitas para ejercer tu llamado eficientemente como embajador del reino de Dios.

Yetsabel Bernabe (Yessy)

Directora de CanZion Eventos

  • 08.06.2019
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