Cada herida es la prueba de que Dios está trabajando contigo

A veces pasan cosas en nuestras vidas que nos sacuden y sacan lo peor de todos, hacen que queramos tirar la toalla y echar todo por la borda, incluso lo bueno. Situaciones duras que parecen no tener otro fin más que llevarnos al abismo y cuestionar si realmente Dios existe; y si existe por qué deja que nos pasen todas esas cosas. Enfermedades, accidentes, fracasos, muerte, divorcio, etc., son algunos de los acontecimientos que hacen que algunos perdamos la fe, lo que no vemos en ese momento es que todo tiene un propósito, todo.

Hace un par de años una mujer estaba atravesando por una de las pruebas más difíciles de su vida, un enemigo la estaba atacando, el tan detestable cáncer llegó de visita en su cuerpo pero ¡qué visita! Una de esas que nadie quiere recibir en su casa pero ni modo, toca. Y en esos casos quieres decirle que se vaya pero no puedes, así que la atiendes hasta que decida marcharse. Así pasa con el cáncer, no hay otra opción más que atenderlo hasta que se canse y te deje en paz, pero la buena noticia es que deja una enseñanza más allá del sufrimiento que viene a causar.

Esta mujer llamada Emma decidió aceptar a su visita y descubrir durante todo el proceso cuál era el propósito de tal enfermedad y por qué Dios le enviaba esta prueba. No fue fácil, claro que tuvo etapas duras, dolor, sufrimiento, ganas de rendirse pero tenía un esposo maravilloso y dos pequeñas que ella no quería abandonar. Esos motores y el amor por Dios la convirtió en una guerrera, luego de varias intervenciones y tratamientos la desagradable visita se marchó.

Ahora bien, primero que nada debemos aprender: 1- No existe nada que Dios ponga en tu camino que tú no puedas superar. “Dios le da las peores batallas a sus mejores guerreros”. No pierdas la fe ante ninguna situación, lo que está pasando está destinado a que te suceda porque así lo quiere el Señor, sácale provecho. 2- Las pruebas de Dios son necesarias para ser fuerte ante cualquier circunstancia, reafirman que Él existe y que así como te coloca “un obstáculo” también te ayuda a derribarlo. Personas que no eran creyentes y no tenían fe, luego de pasar por situaciones duras se convirtieron en fieles de Dios. Y 3- ¡Saca lo mejor de ti!

Sacar lo mejor de ti es el plan de Dios. ¿Por qué enfrascarte en lo malo y no lo bueno? Lo malo desgasta, lo bueno te hace feliz. Si a través de lo que estás pasando puedes ayudar a otros, seguramente te sentirás mejor. Emma sabía que el cáncer tenía un propósito en su vida, alma, mente y cuerpo, lo que no se imaginaba era la magnitud y dijo que nunca se espero el renacimiento espiritual que vive ahora fuese parte de su vida. Una vida normal que después del sacudón jamás sería la misma, sería mejor y solo pudo ser así gracias a Dios y su fe que nunca desmayó.

Si tú que lees esto, estás pasando por algo similar, sea la situación que sea no dejes ir tu fe en Dios. Es lo único que puede salvarte y no es casualidad que te encontraras con este escrito sanador pues debe tener algún propósito. Una cosa más: “Cada herida es la prueba de que Dios está trabajando contigo”.

  • 02.05.2018
  • Consejería