¿Qué implica ser un comunicador para esta generación?

Entiendo que mi mayor responsabilidad como comunicadora es reconocer el poder que se me ha concedido de subrayar un acontecimiento o dejarlo pasar desapercibido, y es por esto que me uní a un grupo de comunicadoras que celebran la vida.

Celebramos porque tenemos de nuestro lado a Jesús, nuestro Salvador y su propósito es darnos vida, como lo dice su Palabra en Juan 10:10. Fuimos hechos a la imagen de Dios, la dignidad de cada vida es inminente. Convirtamos nuestras bocas en fuentes de vida, que alimenten con palabras llenas de sabiduría y bondad; y sobre todo que seamos realmente sus testigos.

Dios nos desafía a que usemos nuestros recursos espirituales para cada situación que vivimos y las pongamos en práctica para ayudar a esta generación. En este tiempo nos toca vivir con valentía, porque Dios nos pide: Vive la vida cristiana en medio de esta generación que se está hundiendo en sus propios criterios. Existe una población que se está sumergiendo así como la barca en donde estaba Jonás. Él huyó de su asignación de ir a un pueblo pagano y llevarles el mensaje para que tomaran una decisión: Vivir su vida centrada en Dios o seguir viviendo según sus criterios.

Necesitamos tener valentía y levantarnos del sueño, así como Jonás que estaba según las Escrituras profundamente dormido. ¿Puedes creerlo? ¿Cómo pudo permanecer dormido, en medio de esa tempestad que amenazaba la barca en donde estaba? Creo que algunos duermen, pero es motivo de esperanza el ver tantas personas en nuestra amada Latinoamérica, que se han levantado, y juntos le dicen a su generación sí a la educación sexual, pero no a la ideología de género.

Recuerdo que cuando publiqué mi libro El Milagro de la Adopción (www.vive360.org/adopcion), hablar de la adopción era algo sublime, pero hoy es algo controversial, porque de acuerdo a las estadísticas, hoy en día una pareja homosexual es cuatro veces más dispuesta a adoptar un niño que una pareja heterosexual. Cuando alguien me pidió utilizar mi libro para movimientos políticos que apoyan esta postura, no pude decir que sí.

Tenemos recursos espirituales para esta generación y la pregunta es: ¿Cómo debemos utilizarlos? ¿Qué podemos ofrecer como cristianos a esta generación?

Jesús nos dice que somos – la sal de la tierra- . Cuando se esparce la sal en la carne saca el sabor y sirve para preservarla. De Tim Keller escuché: La metáfora de Jesús nos dice que sus discípulos debemos estar dispersados en la sociedad y sacar lo mejor de la cultura al tiempo que ayudamos a prevenir las consecuencias de sus peores tendencias de tal manera que no se deteriore la sociedad completa. Esto toma sacrificio de nuestra parte. Esto de sacrificial significa que al decirle no al aborto, por amor al bebé que no debe morir, debemos tener una respuesta igualmente amorosa para los bebés que nacieron en situaciones difíciles y aun más para las mujeres que decidieron abortar. Normalmente dejamos estas causas a cierto grupo de la iglesia o de la sociedad, pero no lo consideramos parte de nuestra tarea de amor y sacrificio.

¿Podemos ser sal? ¿Podemos educar a nuestra sociedad a vivir de acuerdo a lo que nosotros pensamos son nuestros ideales? ¿Vivimos de acuerdo a cómo pensamos? ¿Vivimos por Dios y por el prójimo?

Nuestra generación nos desafiará a ser reales a nuestros propios ideales y nos van a criticar si encuentran que no lo somos. A Jonás lo tiraron al mar. En el mar encontró un vehículo salvador que después de morir en vida lo llevó a su destino. Él pudo llevar a un pueblo al arrepentimiento, a tener una comunión con Dios que a su vez cambió en sus ideales morales.

Es importante que conozcamos cuál es nuestra parte en todo esto. Como padres, necesitamos educarnos para saber cómo instruir a los nuestros en el seno del hogar. Podemos donar nuestro tiempo y talento. Las comunicadoras, ofrecer nuestras plataformas para aportar soluciones amorosas a una generación que no sabe lo que hace. El aporte de nuestra familia está en el movimiento #DejaTuHuella. www.dejatuhuella.org

  • 18.12.2018
  • Reflexiones