Jesús es Dios, Renuevo Justo, Fuerte y Siervo (Mesías)

Jesús es el Renuevo Justo

En el Antiguo testamento  encontramos varios pasajes que se refieren a Jesús como al Renuevo. Muchos rabinos judíos han llegado a aceptar dichos pasajes en alusión al mesías (Isaías 4:2; Zacarías 3:8; Jeremías 33:15). Esta persona, “El Renuevo” es llamado literalmente “Jehová Justicia Nuestra”.

Hablando respecto a Jesús como cumplimiento de dicha promesa en Jesús el apóstol Pablo dice lo siguiente: “Justificados por medio de la fe, tenemos paz para con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). El mismo apóstol acuña el concepto de justicia  en muchos pasajes de romanos, veamos un ejemplo más: “pero aparte de la ley se ha manifestado la Justicia de Dios”. Esa justicia hace referencia a Jesús, imposible de adjudicársela a ningún mortal, únicamente es compatible con el único Justo Dios enteramente capaz de hacer justo a otros. En los evangelios lo vemos en vida con autoridad para perdonar pecados, o sea la potestad de dejar libre de culpa a las personas.

Un niño que es Dios Fuerte

Proféticamente hablando al leer el versículo siguiente de (Isaías 9:6) prontamente nos remontaremos al tiempo en el cual nacerá un niño que será humano, pero al mismo tiempo Dios fuerte. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamara su nombre admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”. El Dr. Merill Unger, dice que la frase “su nombre” es una expresión idiomática hebrea, y significa que el niño realmente no llevará esos nombres, sino que “los merece” y son apelativos o designaciones descriptivas de su persona y su obra”.

Algunos eruditos han comentado la conexión de este pasaje al salmo 2, el cual no solamente habla del Mesías del Señor (Versículo 2), sino que de manera increíble habla de nuestro Dios, teniendo un hijo literal: “Honren al hijo para que no se enoje, y perezcáis en el camino, pues se inflama de pronto su ira”.

Un Siervo que es el Mesías

“He aquí mi siervo, yo le sostendré, mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento, he puesto sobre el mi espíritu, el traerá justicia a las naciones; Isaías 42:1” El versículo cuatro enfatiza la justicia mencionada anteriormente. Yohn Ankerberg comenta: “Este siervo no puede ser Israel como algunas personas han alegado, porque el siervo se describe como quien no ha sido rebelde (Isaías 50:5). Tampoco puede ser Isaías como algunos comentan ya que Isaías 6:6 nos muestra que dicho profeta dice ser un hombre de labios blasfemos”. En otro pasaje Isaías confiesa, muchas son nuestras rebeliones. Es incuestionable que se trate de Jesús cuando leemos Isaías 53:8 en donde se lee “Porque fue cortado de la tierra de los vivientes por la rebelión de mi pueblo fue herido”. Si el siervo ha sido herido por las transgresiones de “mi pueblo”, entonces el siervo no puede ser Israel. Es una prueba que Isaías está hablando de un mesías (El Ungido).

Jesús fue profetizado con el nombre de Emmanuel, que significa: “Dios con nosotros”. Él es nuestra justicia por quien tenemos acceso al padre, Él es el niño que después de haber crecido compartió su paz con sus discípulos y la continúa compartiendo con nosotros. Muchos aun cuestionan su deidad cumplimiento y propósito, mientras que nosotros le hemos recibido por gracia, como el mismo Dios en calidad de Mesías (Cristo). El anuncio del siervo sufriente muchos aun no lo han creído, pero a todo aquel que cree, Dios le da la potestad de ser llamado hijo de Dios.

  • 20.06.2016
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