La visión tiene un precio / Editorial Mayo – Junio

«Lo que me falta en realidad es tener clara la mente en cuanto a lo que debo hacer; no en cuanto a lo que debo saber…

La cosa es comprenderme a mí mismo, ver lo que Dios quiere que realmente haga… encontrar esa idea por la cual puedo vivir y morir.»

Søren Kierkegaard

Las visiones no se convierten en realidad mientras no haya alguien dispuesto a ejecutarla. El lanzamiento de una visión siempre exige que nos consagremos de todo corazón a lo que podría ser. Goliat nunca habría sido derrotado, si David no hubiera salido de las filas de los israelitas para desafiar al gigante. Siempre hay riesgo. Siempre hay sacrificio. Pero es la disposición de la persona a romper las barreras que imponen el riesgo y el sacrificio la que la pone en la posición de ver que se convierte en realidad algo que podría ser.

«Las visiones siempre exigen que alguien vaya por delante»

Una de las razones por las que la visión de Nehemías era tan convincente, eran los sacrificios y los riesgos por los que él había pasado para llegar hasta donde estaba. Había pasado por serios problemas para darle al pueblo de Jerusalén la oportunidad de reconstruir sus muros. Se había alejado de su cómodo trabajo para viajar centenares de kilómetros en la esperanza de que un grupo de gente a la que nunca había visto, se le uniera en un proyecto que tenía pocas posibilidades de éxito, pero Nehemías se había consagrado a su visión y logró lo que se había propuesto en la reconstrucción de los muros de Jerusalén.

Toda visión de Dios que valga la pena seguir va a exigir sacrificio y riesgo. Tendremos que dejar lo que es cómodo y familiar para abrazar lo incómodo y desconocido, nos perseguirá el miedo de que si va a funcionar o no; pero Dios nos guiará durante el proceso y nunca nos abandonará; porque cuando la visión que Él pone en nuestro corazón es genuina no hay nada ni nadie que pueda detenerla solamente nosotros mismos podemos ser causantes de tal incumplimiento.

«Si usted decide que aquello que Dios le está pidiendo que haga con su vida es demasiado, y más incómodo de lo acostumbrado nunca va a ver los milagros y la grandeza que El representa para su vida.»

  • 05.06.2018
  • Editorial