Lo sagrado y lo secular

Durante el pasar del tiempo el secularismo ha intentado imponer una falsa división de la vida. Dividir la vida de los seres humanos en dos ámbitos distintos como lo son: lo sagrado y lo secular. O sea, separar lo espiritual de lo material, se pretende de este modo circunscribir lo espiritual (la fe, la oración, el culto, entre otros) al ámbito religioso y colocar el vasto campo restante de la vida y el quehacer de las personas dentro de otra área secular. En este último pertenecerían (según el secularismo) el estudio, el trabajo, las leyes, las artes, la ciencia, la familia, las costumbres sociales, etc.

Por lo tanto, no existe una división real entre lo sagrado y lo secular. Porque “todo es sagrado”, Dios es el Creador de todas las cosas, tanto de lo espiritual como de lo material. La Biblia nos muestra en Romanos 11:36 “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amen. A su vez en Salmos 24 declara: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”. El creador y dueño de todo lo que existe tiene el derecho de determinar no solo como debemos adorar, sino como vivir una vida totalmente plena de acuerdo a sus estatutos.

Dios está restaurando su verdad, de modo que esos conceptos humanos anhelo sean corregidos. No es un secreto para quienes estudiamos la Palabra de Dios que lo material es la expresión de lo espiritual, la Biblia dice que los cielos (el firmamento material) cuentan la gloria de Dios (algo espiritual).

Es de suma importancia aclarar estos términos erróneos y que en este mundo no haya tantas divisiones. El lograr modificar nuestro vocabulario cuando tratemos expresiones en cuanto al mundo terrenal y espiritual, ayudará a que nuestro mensaje sea mucho más claro y explícito para el NO creyente y de esta forma poder presentar el evangelio a través de nuestra manera de hablar y vivir, mostrar la verdadera realidad como lo es «un estilo de vida para nosotros» e invitar a otros a poseerla, sin proyectar términos fragmentados que nos impidan un evangelismo efectivo.

Posiblemente, muchos NO sabemos manejar la tensión que nos produce vivir en la tierra teniendo una mente celestial, la tensión entre lo que debemos hacer porque somos cristianos y lo que queremos hacer porque somos humanos. Trabajamos para el reino de Dios, pero también tenemos responsabilidades que demandan nuestra atención. La Palabra que lo que nosotros hacemos, sea de palabra o de hecho, debemos hacerlo en el nombre de Jesús, dando gracias por medio de él a Dios nuestro Padre.

 

Adriana Carvajal / Directora Revista Lux Dei

  • 03.02.2020
  • Editorial