Soy un miembro gozoso de la Iglesia

¿Alguna vez notaste que las personas agradecidas son personas gozosas? Pablo le mandó a la iglesia en Filipos que se regocijara, y relacionó el espíritu de gozo con una actitud de acción de gracias:
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús” (Filipenses 4:4-7).

Pablo nos habla con claridad: Si queremos tener gozo en nuestras vidas, tenemos que ser amables y bondadosos. Debemos orar en lugar de preocuparnos. Y, cuando oramos, tenemos que hacerlo con un espíritu de acción de gracias.

¿Alguna vez viste a un MIQ? Es mi acrónimo para «miembro de iglesia quejoso». Son los miembros más propensos a hacer reclamos en las reuniones administrativas de la iglesia. Son los incesantes críticos del pastor y su personal. Son los miembros que creen que la iglesia es una organización donde pueden pagar su cuota y obtener los beneficios y privilegios. Y, cuando no lo logran, se ponen quejosos y divisivos.

Comparémoslos con el MIG («miembro de iglesia gozoso»). Un miembro gozoso da gracias por lo que tiene. Se muestra agradecido por la libertad y la oportunidad de adorar con los demás creyentes. Es una fuente constante de aliento para los pastores, el personal de la iglesia y los otros miembros de la congregación.

El MIG está siempre agradecido. El MIQ siempre tiene una razón para quejarse y sentirse frustrado. El MIG busca oportunidades para alentar y dar. El MIQ siempre encuentra los defectos en todo. Por eso, uno es gozoso y el otro es quejoso. Todo es cuestión de actitud. Cuando recibimos el regalo de la salvación, pasamos a formar parte del cuerpo de Cristo. Lee cómo describe la Biblia este regalo: «Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia» (1 Corintios 12:27-28a RVR1960).

¿Entendiste eso? Cuando recibiste el regalo gratuito de la salvación, también recibiste el don de la membresía en el cuerpo de Cristo. La membresía en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, es un regalo de Dios, y cuando recibimos un regalo, tenemos que estar alegres y agradecidos. Todo es cuestión de actitud. Tu actitud determina lo que eres: Soy una persona gozosa. Soy una persona enojada. Soy agradecido. Soy celoso. Entiendes a qué me refiero. Nuestras actitudes son el cimiento de nuestras acciones. Si soy una persona gozosa, no me costará alentar a los demás. Si vivo enojado, mi tendencia será criticar a otros.

Quizás, muchos de ustedes, como miembros de una iglesia, tienen una buena actitud. Tal vez no sean de los que se lamentan, se quejan, regañan y hacen pucheros. Quizás, tu corazón sí esté en el lugar correcto. Entonces, responde una pregunta sencilla: ¿Tus acciones reflejan tu actitud?

Ya es hora. Es momento de tomar una decisión. Necesitamos una revolución de la membresía en la iglesia. No porque tengamos una obligación legalista. No porque equiparemos las actividades con el compromiso. Sino porque una buena actitud hacia tu iglesia, la esposa de Cristo, te llevará a actuar por su bienestar.

¿Considerarás en oración esforzarte al máximo para comprometerte con Cristo a través de Su Iglesia? ¿Serás parte de un movimiento que cambie el mundo a medida que el cuerpo de Cristo se una con el vigor de un esfuerzo y un celo renovados? Ya es hora. Cristo llama a todos los miembros de la Iglesia a negarse a sí mismos y a servir a otros en amor a Él. Al hacerlo, la Iglesia se transforma en nuestra prioridad y nuestro centro, como lo era en el Nuevo Testamento.

Escucha atentamente este llamado de Dios. Escucha cómo puedes discernir tu compromiso con Su Iglesia. Y cuando empieces a comprender los planes de acción que Él ha preparado para ti, responde con dos palabras sencillas: Me comprometo.

Un fragmento de ¡Me comprometo! (B&H Español)

Autor: Thom S. Rainer / Presidente y CEO de LifeWay

  • 06.06.2018
  • Reflexiones