No permitas que la fe se vaya de tu lado

Según la palabra de Dios (Heb. 11:1), la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Es exactamente así, aunque no veamos a Dios hay que tener la convicción de que siempre, no importa el momento ni las circunstancias, está con nosotros. Aunque parte de la sociedad no sea creyente, no debemos dejar que eso opaque la fe.

Hacerle una petición a Dios puede ser de las cosas más complejas si no se hace con fe. ¿Cómo puedes esperar recibir algo de quién no crees? Parece imposible pero no lo es, para Dios no hay imposibles y lo demuestra en cada acción, revelación o milagro que hace por cada uno. Pero no podemos permitir que nuestra fe sea robada por quienes no creen.

En las situaciones más difíciles, cuando parece que todo está perdido es cuando solemos dudar de Dios y cuestionando sus acciones cuando realmente lo que está haciendo es preparándonos o usándonos como instrumento para alguna enseñanza. Eso se llama fe, creer, creer en que Dios nos ha mandado esa prueba y si lo hizo es porque se puede superar.

La fe mueve montañas pero hay que alimentarla constantemente para que en momentos duros no nos deje. Muchas de las historias de personajes bíblicos cuentan las penurias que pasaron, cómo perdieron todo, cómo sufrieron o padecieron pero gracias a la fe, a creer en Dios y en su obra, fueron fortalecidos para salir adelante.

Esperar el futuro, creyendo con total convicción en algo que no ves, pero que sientes. Eso es la fe, esperar, confiar en el plan de Dios, orar y no perder la paciencia porque todo va a estar bien si crees en Su majestuosidad.

  • 24.04.2018
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