El perdón de los pecados

Todos los seres humanos en algún momento hemos pecado, de pensamiento, palabra obra u omisión y eso no significa que Dios no pueda perdonarnos pues Jesús dijo en Juan 8:7: “Aquél de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”

Él conoce nuestros pecados y para concedernos el perdón, debemos confesarlo desde lo más profundo del arrepentimiento. Un corazón arrepentido le agrada a Dios, pero no se trata solo de arrepentirse sino de cumplir la palabra ante el Señor para no repetirlo.

“Si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” 1 Juan 1:9.

El Señor, restaura corazones a través de su palabra, su sabiduría y milagros. Él hace nuevas todas las cosas, siempre quiere renovar tu vida para que comiences de cero sin importar el pasado porque Él sana y olvida, borra todo lo malo para dar paso a un mundo lleno de fe y tranquilidad.

El propósito de Dios en la vida de cada uno, siempre será mayor que los pecados cometidos. Es un Dios de amor y no de castigos, por eso Él espera tu llegada con anhelo, tu entrega y tu permiso para entrar a tu corazón y sanarlo para la restauración. Si te caes, comienza de nuevo porque Él te estará esperando con paciencia.

  • 24.04.2018
  • Consejería