¿Traduciendo o Transmitiendo?

La adoración es un tema que marcó mi vida, ya que Dios usó una canción de adoración para aceptar a Jesús como mi Salvador y Redentor. Cada vez que comparto mi testimonio, me toma casi 1 hora para llegar al punto donde Dios usó la música para tocar mi corazón y rendir mi vida a Jesús. En otra ocasión compartiré mi testimonio; pero por ahora quiero solamente resaltar la importancia de ser transmisores y no solamente traductores en lo que concierne a los cantos de alabanza y adoración.

En lo personal quiero aclarar que no tengo nada en contra de los cantos en inglés, al contrario amo la música de Hillsong y Bethel, especialmente cuando hay escasez de cantos verticales que nos ayudan a exponer, a levantar y exaltar el nombre que es sobre todo nombre (El nombre de Jesús). Estos ministerios a través de los tiempos han sido ministerios que constantemente nos proveen cantos que apuntan al rey y nos ayudan a expresar nuestra devoción. En fin, nos ayudan a adorar corporativamente en nuestras iglesias. Aclarando esto también, me gustaría exponer una preocupación muy fuerte y es la de la falta de canciones congregacionales escritas por autores hispanos y el crecimiento de cantos traducidos en las iglesias hispanas. En algunos lugares los cantos de adoración escritos por hispanos es considerado “Old School” vieja guardia, tal vez sea porque es muchísimo más fácil ser un traductor que un transmisor y al final creo que Dios en su inmenso amor y su misericordia sigue usando lo que sea para conectarse con nosotros, ahora creo que existió una generación a lo que yo les llamo “los padres salmistas” que nos modelaron “un estándar” bastante alto, fue una generación que no se conformó a escribir y grabar cantos de relleno solo para vender discos, sino que se esforzaron y se alinearon para ser transmisores de lo que Dios quería transmitir a nuestra cultura y en nuestra lengua.

Lenny-Flamenco

Había algo particular en esta música y en estas canciones, ya que una vez que escuchabas una canción querías escuchar la otra. A parte de ser música fresca, espiritualmente era música auténtica, no había saturación en su contenido, ni se tenía que interpretar si los cantos eran (horizontales) para dedicatoria personal, no que los cantos horizontales no sean de bendición, toda la música cristiana y sus géneros tiene su lugar y todas son necesarias hasta cierto punto, pero estos cantos (totalmente verticales) hacían algo muy particular, te conectaban directamente con el cielo, la señal del padre era transmitida sin ninguna interrupción, te causaban rendición total a vivir independiente sin la dirección de Dios, te causaba postrarte y humillarte ante la majestuosa presencia de Dios y adorarle. La mayoría de estas canciones apuntaban no a nuestras necesidades sino a la exaltación de todos sus atributos.

Dios se revela a cada quién conforme su entorno social y cultural, su relación con nosotros es auténtica y genuina, él no nos habla en lenguaje de ángeles, ni tan siquiera el lenguaje que Jesús habló cuando vino a la tierra, (hebreo o arameo). Nos habla en español y que lindo fuese que en nuestra generación volviésemos a tomar ese legado de escribir cantos en español para que con nuestra propia expresión y nuestra propia lengua demos gloria y honra al que nos creó. Yo soy de los que cree que lo auténtico no pasará de moda ni aquí ni en el cielo, también creo que los hispanos romperemos con la mentalidad de ser pueblo conquistado a ser conquistadores cuando abracemos lo nuestro y veremos un día que los cantos hispanos se traduzcan también a otros idiomas, aunque al final lo que más importa es que adoremos en espíritu y en verdad, para algún día cumplir la visión de la adoración celestial que Juan nos platica en el Apocalipsis 7:20 “Todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas se presentarán delante del rey para adorarle”.

Apocalipsis 7:9 “Luego vi frente al trono y delante del Cordero a una gran multitud de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, todos vestidos de blanco y con ramas de palma en las manos. Era tan inmensa la multitud que nadie podía contarla”.

 

Autor: Lenny Flamenco

  • 14.08.2019
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