Transformación profunda

En ocasiones el ser humano explora en el exterior respuestas que solamente se encuentran en lo más interno de nuestro ser. La búsqueda de la plenitud, la paz, sentido de pertenencia o utilidad entre otras, son constantes para cada persona, es acá donde hacer una pausa en la vida es tan necesario, para conectarnos con nuestro interior y buscar un crecimiento que sea integral, es decir de adentro hacia afuera.

Cuando descubrimos nuestro propósito en Dios y creemos que hemos sido diseñados para un plan específico todo a nuestro alrededor cobra sentido, es acá donde podemos desarrollar el potencial que El ha colocado en nosotros. Para experimentar el verdadero éxito debemos establecer una base sólida que nos sostenga con el tiempo.

En el nuevo libro: “Transformación profunda”, resalto la importancia que tiene el trabajar las treas áreas del ser humano: ser, hacer y lograr (espíritu, alma y cuerpo). Dios nos hizo de una forma muy integral, el buscar la sanidad y el balance en cada una de ellas nos permite ser efectivos y vivir de una forma plena.

El plan divino es que seamos prosperados en todas las áreas, así como prospera nuestra alma, pero la única forma de lograrlo es hacer un viaje a lo más profundo e interno de nuestro corazón para sacar de ahí aquello que hace que nuestro equipaje pese y que día a día nos impide avanzar. Cuando nos conectamos con el propósito y con el diseño nos damos cuenta que somos invencibles, porque sabemos que nuestra fortaleza viene de Dios.

Siempre se nos ha dicho que valemos por lo que somos, y en eso es real, pero a la vez tenemos el llamado para hacer y lograr, como parte del plan para nuestra vida.
Para ser exitosos y vivir en plenitud necesitamos estar fortalecidos en nuestro interior y tener un corazón sano, esto nos permitirá tener una base sólida que nos sostendrá en las diferentes etapas de la vida, y nos permitirá ser efectivos en lo que emprendemos, nada trae más satisfaction al corazón que hacer aquello para lo cual hemos sido diseñados, por eso es común ver muchas personas que están sobreviviendo en lugar de vivir.

Mientras haya vida, hay esperanza. Tener la oportunidad de abrir los ojos cada día es un regalo del cielo que debemos valorar y disfrutar. Para lograrlo tenemos que comprender que la verdadera prosperidad y el éxito real es el que nace del interior al exterior, es aquel que nos da sentido y que nos recuerda una y otra vez que no somos producto de la casualidad, sino que nacimos como parte de un plan mayor al que nos imaginamos.

En medio de un mundo tan acelerado donde se nos ha formado en la recompensa instantánea debemos hacer una pausa y recordar que las cosas no siempre son como queremos o planeamos, debemos ser pacientes y que todo lo bueno require ser cultivado y atendido de forma intencional.

Hoy en día la sociedad está desconectada de sí misma, de los valores, de la comunicación y de fortalecer las relaciones interpersonales, por eso considero que es necesario volver a lo esencial, encontrarnos con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

Quizás algunas personas podrían pensar que llegar a “hacer” o “lograr”, no es bíblico, pero realmente vemos en la Palabra como Dios coloca hombres y mujeres de forma estratégica para que sean una influencia positiva en nuestra sociedad, impacten a otros y sean exitosos de una manera integral.

Una de nuestras metas debería ser que nos convirtamos en personas de influencia a donde vayamos, logrando el crecimiento no solo a nivel personal, sino en las personas que nos acompañan por la vida.

Creo firmemente que conectarnos con nuestro diseño original nos permite ser muy efectivos, disfrutar la vida, ayudar a los demás, re-inventarnos y crecer. Pero la clave antes de hacer y lograr, es ser y volver a la esencia.

Recuerda que no vales por lo que haces o tienes, sino por lo que eres. Cuando esta verdad es incorporada en tu mente y corazón te conviertes en una persona enfocada y lograrás ver la adversidad como un tiempo de formación y no de derrota.

Por eso creo en el proceso: ser, hacer y lograr, sin duda Dios quiere levantar una generación que lleve un gigante por dentro, capaz de amar, perdonar y servir por medio de sus conocimientos y su profesión, solo así podremos construir juntos un mundo mejor, donde el amor sea la base de lo que hacemos, dejando de lado el individualismo y el egoismo, por eso te motivo para que inicies una “Transformación profunda”, que renueve tu mente, alma y corazón, y te conecte con lo esencial.

 

Autora: Stephanie Campos / Escritora, Conferencista
y Coach de Vida

  • 15.08.2018
  • Reflexiones