El perfil de la mujer de Dios

«La mujer que teme al Señor, esa será alabada» (Proverbios 31.30)

Ella respeta a su marido, lo reconoce y se somete a el, como dice la Palabra.

Ella es sabia: Por eso habla sólo lo necesario. Cuando la persona habla mucho es porque es egoísta y siempre quiere imponer a otros sus ideas y pensamientos. » El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad» (Proverbios 13.3).

Ella es discreta: Nunca procura llamar la atención de los otros. Su comportamiento es contrario al resto del mundo. Su hablar es suave, sus vestidos discretos. Su rostro puede estar maquillado, pero no enmascarado. «Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón» (Proverbios 11.22).

Ella es virtuosa: La mujer virtuosa es aquella que procura cuidar mas de su corazón que de su cuerpo. Tiene como fragancia en su cuerpo, la plenitud de la presencia del Espíritu Santo. » Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden» (2 Corintios 2.15).

Ella es fuerte: No desmaya delante de las dificultades. Al contrario cuando aparecen los momentos difíciles, surge con la determinación de la mujer de Dios. » Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir» (Proverbios 31.25).

Ella es mujer de fe: La mujer de fe, es aquella que ve en las dificultades sólo nuevas oportunidades. Como dueña de la casa sabe hacer del limón una buena limonada. Estimula la fe de su marido con palabras de ánimo y amor. » El corazón de su marido está en ella confiado» (Proverbios 31.11).

Ella es trabajadora: La mujer de Dios nunca es perezosa, porque tiene placer en cuidar de los quehaceres de la casa, todo está en orden. No espera que los otros hagan lo que es de su competencia. «Se levanta aun de noche y da comida a su familia» (Proverbios 31.15).

El perfil de la mujer de Dios

Ella es fiel: La mujer de Dios no es fiel sólo a su marido, sino también a su iglesia, su fidelidad se deja ver en su servicio en la obra de Dios. » Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes» (Lucas 8.1-3).

Ella es sensata: La mujer de Dios sabe ser sensata con sus palabras, especialmente cuando su marido es incrédulo. Si es sensata sabe como cambiar situaciones desagradables, en vez de estar quejándose y reclamando todo el tiempo. «Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez» (Proverbios 19.20).

Ella tiene buenos ojos: La mujer de Dios procura ver a los demás personas como Dios las ve. Es verdad que hay personas malas y que es difícil verlas con buenos ojos, pero como ella es de Dios sus ojos procuran ver el lado bueno de aquellas personas. Es mejor ser perjudicado con buenos ojos, que alcanzar ventajas con malos ojos. » La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?» (Mateo 6.22-23).

Autor: Pastora Ruth Ureña

  • 13.09.2016
  • Edificación