Qué hacer cuando fallamos

Cuando el rey David peco mandando a traer a Betsabé no se puso a pensar en las consecuencias que eso iba a traer. “Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella s e purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.”2 Samuel 11:3-4 (Reina-Valera 1960)

Al igual que David muchas veces nosotros tomamos decisiones orientados por nuestra naturaleza carnal sin pensar en las consecuencias que eso puede traer.

La mayoría de nosotros nos metemos en problemas porque no pensamos antes de actuar, simplemente actuamos y cuando ya estamos metidos en el problema nos damos cuenta que lo que hicimos no fue lo correcto.

David no se arrepintió hasta que el profeta Natán lo amonesto trayendo a la luz su pecado: “¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos ? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.”2 Samuel 12:9 (Reina-Valera 1960).

Cuando David no pudo ocultar más su pecado reconoció que había fallado, fue entonces que pensó lo mal que había hecho: “Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.”2 Samuel 12:13 (Reina-Valera 1960).

¿Cuánto tiempo tardaremos para darnos cuenta que muchas veces estamos fallando a Dios de maneras deliberadas?, ¿Qué es lo que tiene que pasar para que reaccionemos ante el pecado?, ¿Por qué esperar hasta las últimas consecuencias para arrepentirnos genuinamente delante de Dios?

Hoy quiero invitarte a reaccionar, si has estado yendo por camino equivocado y no has pensado en lo que estás haciendo y en las consecuencias que eso te traerá, entonces debes de hacer un ALTO y pensar muy bien si estás ofendiendo a Dios con tu accionar.

Pueda que en este momento todo parezca color de rosas, pero cuando la consecuencia de ese pecado salga a la luz puede traerte el mayor dolor que pudieras haber experimentado, por tal razón ¡Arrepiéntete este día y vuelve a Dios!

Autor: Pastora Ruth Ureña

Publicaciones relacionadas