Temporada del Coronavirus ¿Pérdidas materiales o crecimiento en Jesús?

Como muchos sabemos nuestra vida está basada por etapas o temporadas. Esta que estamos viviendo como seres humanos es una gran enseñanza de parte de Dios, quien nos viene hablando constantemente de no poner nuestra mirada en las cosas del mundo, sino todo lo contrario ponerla en las de arriba, las del cielo, las eternas, el libro de Colosenses 3:2-4 dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria».

Cuando ponemos nuestra mirada en las cosas terrenales viene la aflicción, el dolor y sufrimiento. Actualmente estamos escuchando malas noticias, muchas situaciones financieras críticas, bancarrotas de empresas gigantescas, el turismo en muchos países del mundo se ha ido a pique, establecimientos cerrados sin saber cómo van a pagar sus compromisos económicos, entre otras situaciones que estamos atravesando, y ni hablar de la salud física (este es otro tema de conversación).

El problema radica cuando nos sentimos seguros con las cosas que podamos poseer, y sino las tenemos sentimos que no valemos nada. Por ejemplo, cuando Dios nos manda a dar, no es sinónimo de que NO habrá escasez ni aflicción al contrario lo habrá, la Palabra de Dios dice en Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. El Señor nos manda a dar porque nos beneficia, porque necesitamos sanar algo que tenemos por dentro que se llama “seguridad en cosas materiales”, ya el Señor sabía de antemano las cosas que están sucediendo y las que han de venir, solo tenemos que vivir confiados en que Él está en control, está sentado en su trono educándonos a ser mejores seres humanos, a ser personas más conscientes, más racionales, menos carnales y más espirituales aún dentro de nuestra lucha como seres humanos.

Este es un maravilloso tiempo donde tenemos que unirnos como cuerpo de Cristo e intervenir en oración y también en ayuda financiera, emocional y espiritual para aquellos quienes lo están perdiendo todo. ¿Qué estamos haciendo con nuestro prójimo? Es un tiempo fértil para cumplir la esencia de la Ley como lo es amar al prójimo, nuestro Señor Jesús nos lo estableció en la última cena con sus discípulos, el libro de Juan 13:34-35 nos dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”

Nos la pasamos ocupados en nuestros propios asuntos y nuestras propias aflicciones, ¿qué tal si mejor nos ocupamos en las de nuestro hermano? Cuando hacemos esto el Señor sana las nuestras, nos llena de gozo y satisfacción.

Ayúdanos Señor a sanar la tierra, tú nos has llamado a hacerlo, a veces no sabemos cómo ilumínanos y danos sabiduría cómo hacerlo siendo luz en medio de las tinieblas, sabemos que tu Palabra lo dice en Mateo 5:13-16 “Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea. Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo”.

 

¡Amen!….

 

Adriana Carvajal / Directora de Revista Lux Dei

  • 14.03.2020
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