Testimonio de vida: Gabriela de Ramírez

Mi nombre es Gaby, y quiero compartirte un poco de mi historia, y de porqué me considero una persona inmensamente bendecida: nací el 21 de julio 1990, luego de que mi madre presentara un trabajo de parto considerado de alto riesgo pues a causa de sufrir preeclampsia tuvieron que realizar una cesárea de emergencia y traerme al mundo lo más pronto posible para salvar nuestras vidas.

Al nacer, el panorama no era para nada alentador para mi. Por mi bajo peso (aprox. 2 lbs) sufrí problemas respiratorios, y otras complicaciones como la mayoría de los bebés prematuros.

Las malas noticias y los pronósticos oscuros no paraban de llegar a mi mamá, mi tiempo en la unidad de cuidados intensivos parecía no terminar, al punto que un 6 de agosto, tan solo 16 días después de nacer, mi madre recibió una llamada para informarle que presente una complicación circulatoria en mi pierna derecha y era necesario amputarla para evitar todavía mas complicaciones que pudieran incluso ocasionarme la muerte. La decisión, aunque difícil de tomar, no se podía pensar mucho, así que la amputación se llevó a cabo.

Días después mi mamá, agotada y preocupada, tomó la decisión de pedir me permitieran ir con ella a casa, comprometiéndose a cuidar de mi, y seguir todas las indicaciones médicas. El permiso le fue concedido, no sin antes hacerle firmar un documento en el que ella tomaba completa responsabilidad de mi cuidado y salud.

Al salir de ese hospital éramos ella, Dios y yo, mi padre biológico no estaba presente, mi mamá, por lo tanto, tenía toda la responsabilidad en sus manos. El día que me dieron el alta, mientras esperaba el papeleo para poder llevarme a casa, su mejor amigo y la persona quién la había llevado al Señor, decidió visitarnos y al verla tan preocupada por los pronósticos desfavorables que apuntaban a que yo viviría condenada a una cama, llena de problemas de salud debido a mi prematurez, decidió orar por mi, diciendo: “Señor Te entregamos a Gaby, la ponemos en tus manos, y declaramos que Gaby nunca pasará la noche en la cama de un hospital hasta el día que ella dé a luz a sus hijos”.

29 años pasaron desde esa oración, y puedo dar fe que fue escuchada y respondida. A pesar de mi amputación fui una niña llena de energía, he tenido una vida llena de salud y de muchas bendiciones. Contra todo pronóstico médico, salí adelante, completé mi carrera de Licenciatura en Comunicaciones, desde hace 3 años estoy felizmente casada con un hombre increíble que me ama como soy; y tal como mi mami oro y declaró con fe hace más de 20 años, no fue hasta abril del presente año, que pasé por primera vez la noche en la cama de un hospital, pues di a luz a mi primer hijo Pablo Andrés. Hoy por hoy, no tengo ningún padecimiento de salud, he vivido una vida donde he podido superar muchos retos, siempre en victoria en el nombre de Jesús.

Con la ayuda de Dios, me he desempeñado en distintas áreas de las comunicaciones como presentadora de tv, radio y periodismo digital, y actualmente colaboro con la Sociedad Bíblica de El Salvador, desarrollando proyectos enfocados a jóvenes y niños en riesgo. Además, tengo la oportunidad de crear contenido positivo en redes sociales y comparto mi historia de vida en escuelas, comunidades e iglesias.

Dios me ha dado identidad en El, y me ha permitido comprender a lo largo de estos años que no me define lo que me falta (una pierna) soy TODO eso a lo que ÉL me ha llamado a ser: Hija, esposa, madre, hermana, amiga. Cada nuevo día, es también el recordatorio constante que DIOS hace todo hermoso en su tiempo, que no comete errores, y que puede usar nuestras imperfecciones para su gloria.

Recuerda que Dios puso capacidad en tu vida, que La Biblia dice que en Cristo somos más que vencedores, y que todo lo podemos en ÉL, no sé qué será lo que ahora mismo te falta, de lo que estoy segura es que tienes a DIOS que cumplirá su propósito en ti.

 

Gabriela de Ramírez  – Comunicadora – El Salvador 

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